miércoles, 4 de abril de 2012

Another "cinderella" story..

Tan sencillo como que te cansas de lo mismo, de siempre lo mismo. De siempre llorar por lo mismo, pero no poder hacer nada, porque te sientes fuera de todo, en nada. Sientes que no encajas en ningún lugar, pero a la vez en todos y cada uno de ellos. Y ese no es el verdadero problema; el problema es que nadie realmente te entiende.
Todos tienen a alguien que les saca una sonrisa, alguien, que así sea por un periodo determinado, los hace relativamente felices, y por eso no te entienden.  No entienden que tu realmente no tienes a nadie, a nadie que puedas ver como un mejor amigo y algo mas, alguien a quien le cuentes tus mayores secretos, y es mas, alguien que sea participe de ellos, ¿Por qué no? Y no, tu no tienes ese privilegio; escuchas a tus amigas deprimirse por fulanito, que tal no les ha hablado, que el novio no las abrazo cuando querían, y solo piensas que tu quisieras poder deprimirte por esas cosas, así sean estúpidas, piensas que seria mejor deprimirte por alguien que deprimirte porque no tienes a absolutamente nadie.
Sales con tus amigos y los escuchas reírse, contarse chistes absurdos y también desahogarse sobre sus problemas, y desearías que tú también pudieses hacerlo, pero sabes que no puedes, porque nunca, jamás, nadie entenderá. Y es curioso cuando en un día normal, elegido al azar, te encuentras con esa persona que pensaste inexistente, esa persona que anhelaste, comienzan a hablar, a conocerse, pasan unos cuantos días, llenos de ilusión y sonrisas, expresiones de relativo cariño quizás, quien sabe, un abrazo, un beso, cualquier cosa; pero siguen pasando los días, y se va perdiendo la magia, ese que pensaste, era el “indicado”, no lo es y nunca lo fue, y te duele, aunque sabes que no debería, pero siguen pasando los días, y lo dejas pasar, lo olvidas y sigues con tu vida. Y eso se repite infinidad de veces, como si a la vida e gustase que viviéramos el mismo momento de decepción una y otra vez, como si la vida quisiera que te cansaras de ella.
Entras en alguna red social: relaciones por doquier, muchos te amo, te quiero, te adoro, esos que tú quisieras escuchar alguna vez; y ni siquiera eso, quizás una pelea, y también quisieras eso. Quisieras todo y nada.
Y es ahí cuando te das cuenta de que estas dispuesta a correr el riesgo de todo, pero nadie te lo permite. La vida no te lo permite, por que por cada sonrisa que te da, por cada momento perfecto, te cobra mil lagrimas, en cualquier forma.
Sientes que llevas muchísimo tiempo sin importarle realmente a alguien, sin sentir algo bonito y correspondido por alguien, sin que nadie entienda eso, porque todos lo tienen.
Te sientes mal, incomprendida, te sientes solo tu. Te sientes literalmente sola. Ahí, en ese lugar en el que todos se quieren, se cuentan chistes, se cuentan sus cosas, ahí, si, ahí estas tu. No es justo, para nada, y juro por lo que sea que cada lágrima duele más que la anterior, pero seguramente no lo entienden.
“Queda prohibido no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.” Pues la mía, me quita todo, y no me da casi nada. Me canse. Yo no quiero seguir así. ¿Y tú?


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