Le sonrío a su foto, porque cuando quieres en serio una
simple imagen es capaz de recrear los efectos que él tenía, cuando se paraba
frente a mi, cuando me miraba a los ojos, cuando de un momento a otro no importaba
dónde estuviésemos. Le sonrío porque al ver que es feliz, yo lo soy. Le sonrío
porque si algún día lo veo, será como si nunca nos hubiésemos despedido, como
si no lo hubiese dejado de ver por un solo segundo. Sonrío porque recuerdo,
sonrío porque lo extraño, sonrío por los momentos que vivimos y por los que no,
sonrío por su pasado y sonrío por el mío, que de alguna u otra manera llevaron
nuestros caminos a cruzarse, sonrío porque sí, porque me nace, porque las
sonrisas opacan las lágrimas. Sonrío porque qué me queda si no. Sonrío porque
con él entiendo el balance perfecto, sonrío porque al asomarme a la ventana
llego a ver donde fue el primer beso, el primero de varios, el primero de los
que aún quedan. Sonrío a su foto, a su imagen, sonrío al pensar en qué
estupidez estará haciendo, sonrío al pensar que aún le queda mucho por vivir,
sonrío de nuevo para evitar que caiga otra lágrima. Me siento feliz, pero a la
vez triste, y sigo sonriendo, sonriendo a la idea de que él sonría también,
sonriendo al pensar que si no sonriera estuviese llorando. No me cuestiones, es
así. Sonrío por las cosas no planificadas, porque todo fluía, porque todo es
simple, sin complicaciones, puro. Sonrío porque sé que en este momento tú lo
haces, sonrío porque me consta que si no fuera por estas incontrolables ganas
de llorar, y una distancia estúpidamente grande, sería totalmente feliz, y
sonreír me acerca a ello, sonrío porque tengo sueños, tengo metas y esperanzas,
sonrío porque te quiero, y eso los kilómetros no lo cambian, sonrío porque sin
mi sonrisa no escribiría esto. Ups, una lágrima en el teclado, qué se le hace,
lo siento pero confío en mis sentimientos, y es por eso que te sonrío a ti,
perdón, le sonrío a tu foto.

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